Argentina busca al nuevo Messi: se aceptan milagros, pero con experiencia internacional

El Pato Eléctrico | Deportes | 4 de noviembre de 2026
Argentina se enfrenta a una tragedia deportiva de proporciones desconocidas: tendrá que jugar al fútbol con futbolistas normales. Lionel Messi se retiró de la selección nacional y Lionel Scaloni presentó este martes una lista de 28 convocados para los encuentros amistosos ante Uruguay y Costa Rica. La noticia ha provocado una crisis existencial en la industria de las comparaciones futbolísticas, que durante dos décadas encontró en el capitán argentino una fuente inagotable de titulares, debates televisivos, contratos publicitarios y discusiones familiares.
Según informó Reuters, el entrenador convocó por primera vez al defensor Aaron Anselmino, recuperó a Gonzalo Montiel y Mariano Troilo y mantuvo a figuras como Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Julián Álvarez. La selección disputará su primer amistoso ante Uruguay el 13 de noviembre, en La Bombonera, y recibirá a Costa Rica cuatro días después, en Córdoba. Lo extraordinario es que ninguno de esos jugadores ha sido presentado oficialmente como la segunda encarnación de Lionel Messi, circunstancia que podría considerarse una grave deficiencia del departamento de relaciones públicas.
Se busca genio. Abstenerse jugadores corrientes
El fútbol argentino dispone de una notable cantera de talentos, clubes históricos y una tradición deportiva que ha producido algunos de los mejores jugadores del mundo. Pero semejantes recursos parecen insuficientes para ciertos sectores del espectáculo mediático, que necesitan identificar inmediatamente a un heredero del número diez. No importa que los futbolistas tengan características diferentes, desempeñen otras posiciones o necesiten tiempo para consolidarse: la maquinaria comparativa exige un nuevo prodigio antes de que el anterior haya terminado de guardar sus botines.
La convocatoria de Anselmino, defensor de 21 años, ilustra perfectamente la situación. El joven recibió una oportunidad importante dentro del seleccionado mayor y debería poder aprovecharla de acuerdo con sus condiciones y responsabilidades. Sin embargo, en el laboratorio imaginario de la televisión deportiva resulta perfectamente posible exigirle a un zaguero que reúna la precisión de Messi, el liderazgo de Maradona, la elegancia de Beckenbauer y, de ser necesario, la capacidad de atajar penales de Emiliano Martínez.
Por fortuna, Scaloni todavía parece empeñado en una actividad bastante anticuada: seleccionar jugadores para formar un equipo de fútbol.
La industria de la nostalgia anuncia una nueva temporada
El retiro internacional de Messi plantea un problema económico que merece atención. Durante años, su presencia permitió convertir cualquier encuentro de Argentina en un acontecimiento comercial de alcance mundial. Una fotografía, una entrevista, una camiseta o incluso una discusión sobre su expresión facial podían alimentar horas de contenido deportivo.
Ahora los productores televisivos deberán descubrir que existen otros veintidós futbolistas sobre el terreno de juego. La adaptación no será sencilla. Se calcula, en una estadística completamente inventada por este semanario, que algunos programas necesitarán contratar especialistas para explicar qué hace un mediocampista cuando Messi no está disponible para recibir la pelota.
Las preguntas también deberán renovarse. Durante años era posible interrogar a cualquier jugador acerca de su relación con el capitán, de las enseñanzas recibidas o de la emoción que representaba compartir un vestuario con él. A partir de ahora surgirán asuntos potencialmente desconcertantes: sistemas tácticos, circulación de la pelota, funcionamiento colectivo y preparación física.
Es decir, fútbol.
De Paul, Lo Celso y el peligro de que un entrenador tome decisiones
La lista presentada por Scaloni también incluye ausencias significativas. Rodrigo De Paul y Giovani Lo Celso quedaron fuera de la convocatoria, mientras Cristian Romero y Lautaro Martínez no estarán disponibles debido a lesiones. La información fue detallada por La Nación, que examinó las novedades del plantel para los dos últimos compromisos internacionales del año.
Estas decisiones ofrecen al periodismo especializado la posibilidad de desarrollar uno de sus ejercicios predilectos: interpretar cada modificación de una nómina como si fuera una intriga palaciega del siglo XVII. Un mediocampista no convocado puede convertirse en el protagonista de una conspiración; un defensor incorporado representa el anuncio de una revolución; y una sustitución durante un amistoso basta para convocar a un tribunal extraordinario de comentaristas.
El entrenador, mientras tanto, deberá continuar explicando que dispone de un plantel, evalúa rendimientos y necesita preparar el futuro. Se trata de argumentos técnicamente razonables, aunque insuficientemente dramáticos para ciertos programas que necesitan una crisis cada noventa minutos.
Uruguay será el primer examen de una selección acusada de seguir existiendo
El encuentro del 13 de noviembre ante Uruguay permitirá observar los primeros pasos de esta nueva etapa. La selección uruguaya, por supuesto, también tiene una rica historia futbolística y no está obligada a desempeñar el papel de figurante en la despedida sentimental de su vecino. Los jugadores de ambos países saldrán al campo con la intención de competir, algo que seguramente complicará los guiones preparados con anticipación por las cadenas deportivas.
Argentina deberá construir nuevas asociaciones, distribuir responsabilidades y desarrollar alternativas ofensivas sin depender del talento extraordinario de su antiguo capitán. Ninguna de esas tareas resulta sencilla, pero tampoco constituye una catástrofe institucional. Las selecciones nacionales sobreviven a sus grandes figuras, aunque la industria publicitaria tienda a considerar semejante fenómeno una falta de consideración hacia sus balances financieros.
El problema de Argentina no consiste en carecer de futbolistas. Consiste, para una parte de su entorno mediático, en disponer de demasiados jugadores que todavía no han sido convertidos en leyendas mediante una campaña de comercialización.
Un país con once jugadores y cuarenta millones de seleccionadores
La pasión argentina por el fútbol tiene una característica admirable: convierte cada encuentro en una conversación nacional. También posee una peculiaridad menos saludable: millones de aficionados están convencidos de que podrían dirigir mejor al equipo utilizando exclusivamente los conocimientos adquiridos frente al televisor.
Scaloni conoce bien esa presión. Su trabajo consiste en mantener competitivo a un seleccionado que alcanzó la final del Mundial de 2026 y que durante años tuvo como referencia a uno de los jugadores más extraordinarios de la historia. Ahora debe demostrar que la continuidad deportiva no depende de encontrar una copia imposible, sino de aprovechar las virtudes de una nueva generación.
Sin embargo, semejante explicación difícilmente satisfaga a quienes consideran que una selección sin Messi es comparable a una orquesta sin director, una biblioteca sin libros o una transmisión deportiva sin publicidad de apuestas.
Tal vez haya llegado el momento de aceptar una idea revolucionaria: el próximo Messi no existe porque Lionel Messi es una persona, no un cargo vacante dentro de la administración pública.
Argentina seguirá produciendo grandes futbolistas. Algunos tendrán carreras extraordinarias, otros atravesarán períodos difíciles y muchos contribuirán al éxito colectivo sin convertirse jamás en ídolos universales. Ninguno debería necesitar una comparación permanente con el antiguo capitán para justificar su presencia en la selección.
El Pato Eléctrico ha elaborado una propuesta para resolver la angustia de los comentaristas deportivos: permitir que los futbolistas argentinos jueguen sus primeros partidos antes de exigirles que superen los récords de Lionel Messi.
La iniciativa, según nuestros asesores imaginarios, podría encontrar una oposición considerable entre quienes necesitan anunciar el nacimiento de una leyenda cada vez que un adolescente completa tres regates consecutivos.
El Pato Eléctrico — Deportes y sátira. Los datos de la convocatoria y del calendario proceden de información periodística publicada el 3 y 4 de noviembre de 2026. Las situaciones humorísticas son ficticias y no representan declaraciones de jugadores, entrenadores ni instituciones.
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